El impacto de las deportaciones en los estudiantes de LAUSD
La historia de “Delia Ramírez”, una maestra de secundaria del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD), revela el dolor y la angustia provocados por la separación familiar debido a las deportaciones que afectan a sus estudiantes desde 2016. En este artículo, se exploran las consecuencias de estas políticas bajo la administración de Donald Trump, las muertes recientes bajo custodia migratoria y el impacto en la matrícula escolar.
Experiencias desgarradoras en las aulas
Una semana antes de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, Delia recibió a una alumna en el elevador de la escuela. La niña, entre lágrimas, le compartió que su primo fue detenido en Long Beach y deportado a Tijuana en menos de 24 horas. “Esta experiencia me dejó profunda impresión”, relató la profesora.
Según Delia, los agentes de inmigración le dijeron al joven, vendedor de elotes, que no tenía derechos en Estados Unidos. “Lo humillaron y lo intimidaron hasta que decidiera firmar su salida”, explicó. “Es una situación desgastante; muchos prefieren salir antes que enfrentarse a la dura realidad en los centros de detención de ICE”.
El alarmante aumento de muertes en custodia
Este año, al menos 30 personas han perdido la vida bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). En diciembre, el mes más letal bajo esta administración, se reportaron siete muertes en solo cuatro días.
Entre ellos, Fouad Saeed Abdulkadir, un eritreo de 46 años que llevaba 215 días detenido, y Nenko Stanev Gantchev, de 56 años, detentado en un centro en Michigan, fallecieron en circunstancias peligrosas. La muerte de Abdulkadir ocurrió tras quejarse de dolores en el pecho y recibir reanimación cardiopulmonar antes de ser trasladado al hospital. La causa de su deceso sigue siendo investigada.
Además, otros cinco fallecieron en hospitales, incluyendo a Dalvin Francisco Rodríguez, de 39 años, quien fue hallado sin pulso en un centro de detención en Misisipi.
Consecuencias en la comunidad escolar
La violencia y las deportaciones han causado estragos en la matrícula del LAUSD, que ha visto disminuir drásticamente la llegada de nuevos estudiantes. En el año académico 2025-26, la matrícula alcanzó los 398,487 estudiantes, una reducción notable comparada con el año anterior.
Particularmente preocupante es la baja de estudiantes que requieren apoyo en inglés, que ha caído de 75,000 a casi 62,000. La cifra de estudiantes latinos ha sido la más afectada en esta crisis, evidenciando un descontento visible en las aulas.
La maestra Delia mencionó que, en su ciclo escolar actual, al menos 15 estudiantes han dejado de asistir a clases por temor a las redadas. Uno de ellos, incluso siendo ciudadano estadounidense, optó por auto deportarse junto a su familia. “El miedo está afectando severamente a nuestros jóvenes”, aseguró Delia, subrayando la necesidad de abordar lo que la administración de Trump está promoviendo.
La necesidad de organización y resistencia
El profesor Miguel Tinker Salas comentó que la comunidad latina, que alguna vez apoyó a Trump, ahora reconoce el error de su decisión. “La solidaridad entre las diversas comunidades étnicas es esencial; todos estamos en la misma lucha”, dijo.
Ron Góchez, miembro de Unión del Barrio, enfatizó el valor de la autodefensa en las comunidades latinas frente a las redadas migratorias. “Hemos mejorado la organización de nuestras patrullas comunitarias, lo que ha provocado una reducción de las detenciones en Los Ángeles”, afirmó.
A pesar de los esfuerzos, Góchez advirtió que las redadas no cesarán mientras Trump esté en la Casa Blanca. La comunidad, sin embargo, muestra signos de mayor organización y resistencia que nunca antes.

