Investigación sobre la terapia de aversión por electrochoque en el Reino Unido
Un reciente informe de la BBC ha revelado que más de 250 individuos fueron sometidos a dolorosos tratamientos de electrochoque diseñados para alterar su sexualidad e identidad de género en hospitales del Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido entre 1965 y 1973. Este artículo profundiza en las vivencias de tres sobrevivientes que todavía luchan con las secuelas de estas prácticas atroces.
Los testimonios de los sobrevivientes
Jeremy Gavins, uno de los sobrevivientes, tenía solo 17 años cuando fue sometido a este tratamiento. Relata que la intensidad de los choques eléctricos fue tal que perdió el conocimiento y solo despertó tres días después en un hospital. Otro sobreviviente, Pauline Collier, de 80 años, recuerda cómo los electrodos fueron fijados a sus brazos, mientras experimentaba una serie de choques eléctricos dolorosos que la hicieron sudar y estremecerse.
Es alarmante saber que muchos de estos tratamientos fueron impuestos por maestros, sacerdotes o médicos de cabecera sin el consentimiento informado adecuado. Además, algunos fueron advertidos de que no debían mencionarlo a sus padres.
La reacción del gobierno y del NHS
A raíz de esta revelación, la BBC sugiere que el gobierno británico está considerando revisar el uso histórico de la terapia de aversión por electrochoque en el NHS. Chris Smith, el primer parlamentario británico abiertamente gay, ha instado al gobierno y al NHS a emitir disculpas formales a las víctimas de este tratamiento.
Descripciones impactantes del tratamiento
Collier, quien recibió tratamiento a la edad de 19 años, compartió su experiencia en el hospital Crumpsall de Manchester. “Podías recibir un choque tan pronto como se proyectaba la imagen o incluso 30 segundos después. La ansiedad durante ese tiempo era abrumadora”.
Por su parte, Jeremy Gavins explicó cómo fue tratado en el hospital Lynfield Mount. “Un enfermero me dijo que me quitara la ropa y me ató las manos a la silla. Cuando sentí el dolor en el brazo, él solo sonrió y dijo: ‘Muy bien, de eso se trata'”. Este tipo de abuso dejó marcas indelebles en su vida, incluyendo el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).
El impacto de la terapia de aversión
La terapia de aversión por electrochoque buscaba asociar la atracción homosexual con el dolor. Esto se hizo mediante un proceso donde los pacientes eran atados mientras se les mostraban imágenes provocativas, causando una gran angustia y daño emocional. La experiencia de Carolyn Mercer, quien fue enviada a recibir este tratamiento a los 17 años, ilustra lo inhumano y aterrador que fue este procedimiento: “Fue un castigo cruel, no un tratamiento”, declaró.
Una práctica extendida
Investigaciones recientes de la profesora Hel Spandler sugieren que el uso de la terapia de aversión fue más amplio de lo que se ha documentado. Podrían ser hasta 1.000 los casos no registrados en el Reino Unido, ya que muchos tratamientos no tenían un documento formal. Esta práctica operaba como una “industria artesanal”, donde clínicas y hospitales replicaban el método, presentándolo como una ciencia de vanguardia.
El estado actual de las prácticas de conversión
A pesar de que en 2017 el NHS y el Real Colegio de Psiquiatras decidieron abandonar estas prácticas, la terapia de conversión sigue siendo legal en el Reino Unido. Activistas como Saba Ali afirman que todavía hay quienes sufren a manos de consejeros y terapeutas que perpetúan estas prácticas disfuncionales.
Compromisos del gobierno
La ministra de Igualdad, Olivia Bailey, ha declarado que estas prácticas son inaceptables y deben terminar. Su departamento se ha comprometido a implementar una legislación que prohíba todas las formas de terapia de conversión, buscando garantizar que todas las personas vivan libres de miedo y discriminación.
Conclusión
La revelación de la terapia de aversión por electrochoque en el Reino Unido pone de manifiesto la necesidad de una reflexión profunda sobre los errores del pasado y la reparación de las víctimas. Las voces de los sobrevivientes nos recuerdan el sufrimiento infligido y la importancia de garantizar que tales abusos nunca se repitan.
- Más de 250 personas fueron sometidas a terapia de aversión por electrochoques en el NHS entre 1965 y 1973.
- Los tratamientos se impusieron generalmente sin el consentimiento informado de los pacientes.
- El gobierno y el NHS están considerando emitir disculpas formales a los sobrevivientes.
- A pesar de los compromisos, las prácticas de conversión aún son legales en el Reino Unido.

