Azul Rojas: Un Camino de Justicia y Esperanza
Azul Rojas Marín ha enfrentado un largo y doloroso camino hacia la justicia desde que fue víctima de abuso por parte de la Policía Nacional del Perú en 2008. Su historia es un relato de resistencia y una búsqueda incansable por el reconocimiento de sus derechos como miembro de la comunidad LGBTI. Este artículo profundiza en su experiencia, las luchas legales que ha llevado a cabo y el impacto de su caso en la sociedad peruana.
Un Inicio Traumático
El 25 de febrero de 2008 marcó un antes y un después en la vida de Azul. Mientras regresaba a casa a pie por una carretera del distrito de Casa Grande, un grupo de policías la interceptó y la obligó a entrar en un vehículo. Allí, fue llevada a una comisaría cercana, donde sufrió torturas y abusos. La experiencia fue tan traumática que, como ella misma recuerda, “fue una pesadilla y el inicio de una batalla legal de 17 años”.
Luchas Judiciales
En el año 2020, la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una resolución que ordenaba reabrir su caso, inicialmente cerrado. Esta decisión fue histórica, ya que por primera vez un estado fue responsabilizado por violaciones de derechos humanos contra una víctima de la comunidad LGBTI. En diciembre de 2022, el Tercer Juzgado Penal Colegiado Nacional de Perú condenó a tres policías a 17 años de prisión por tortura agravada y abuso sexual. Sin embargo, Azul señala que “esta sentencia no es una reparación completa” ya que los agresores continúan libres debido a la falta de acción del estado.
Un Desafío Constantemente Ignorado
En ese momento, Azul era un joven homosexual de 27 años que trabajaba en la agricultura en su comunidad. La situación se complicó aún más cuando intentó denunciar lo sucedido. “Repetidamente, la policía ignoraba mi denuncia”, recuerda. En Perú, un alta proporción de la población LGBTI ha experimentado violencia, pero la desconfianza en las autoridades ha llevado a una baja tasa de denuncias.
Después de informar sobre su caso en medios locales, recibió apoyo de Promsex, una ONG que la ayudó a llevar su historia a instancias internacionales. A pesar de las pruebas presentadas, las autoridades desestimaron su relato, incluso cuestionando su credibilidad por su orientación sexual.
Avances y Reconocimientos
Pese a las dificultades, el caso de Azul comenzó a recuperar visibilidad en 2018, gracias a la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La Fiscalía reabrió la investigación, y finalmente, en noviembre de 2022, el gobierno peruano se disculpó públicamente con ella, reconociendo cómo se manejó su caso.
Mirando Hacia el Futuro
A pesar de las injusticias y del sufrimiento sufrido, Azul ha decidido no cargar con rencor. En la actualidad, a sus 44 años, está estudiando Derecho gracias a una beca y sueña con generar un cambio en la sociedad peruana. “Siento que las cosas están cambiando poco a poco. La educación será la clave para que se reconozcan nuestros derechos”, enfatiza.
Conclusión
La historia de Azul Rojas Marín es un testimonio de fortaleza y esperanza. Su lucha por la justicia no solo le ha traído un paso más hacia la reparación personal, sino que también ha contribuido a crear conciencia sobre los derechos de la comunidad LGBTI en Perú. Aunque ha enfrentado obstáculos y desilusiones, su historia sigue inspirando el cambio que muchos anhelan.
Conclusiones Claves
- Azul Rojas ha vivido una lucha de 17 años por justicia tras ser víctima de abuso policial en Perú.
- La Corte Interamericana de Derechos Humanos reabrió su caso, marcando un precedente histórico en la defensa de los derechos LGBTI.
- A pesar de algunas victorias legales, Azul continúa enfrentando injusticias, como la libertad de sus agresores.
- Azul está comprometida con su educación y el cambio social, alentando a otros a luchar por sus derechos.

